Hola, vengo a decirte que no te perdonare los errores. No podías practicar con el ave. Tenías que actuar cabalmente para poder capturarla. No te perdonaré el titubeo. El maltrato a sus alas, la incapacidad de caza. En esta selva verde, actuaste como un bicho rojo. Te equivocaste con el ave. Ese ser volador que camina y aterriza solo para tomar agua. Que se remoja el pico y la cabeza. Pero que siempre termina yéndose velozmente. Y tú querías practicar ahí. Pero fracasaste. Y las hienas se rieron. Los zorros te miraron con lástima, mientras los lobos aullaban alegremente. Ahora qué te voy a decir. Nada. Sólo que camines.