martes, 21 de octubre de 2014

Lo que pasa

Mi blog ha estado como esas casas deshabitadas que se llenan de polvo por el abandono y el descuido.

Me he comprado una escoba para limpiar todo, barrer y volver a invadir este espacio con las frases inconsecuentes, que siempre han caracterizado a noseasloco.

Bueno ya. A barrer.

El dolor

Cuando siento dolor digo au me duele. El dolor no es suave pero tiene una apariencia ligera. Ahora que duele quisiera saber si huele a dolor o si el olor duele. No lo sé. Quizás haya un hedor que duela con su olor.

lunes, 7 de julio de 2014

camino

hay un camino que mi pie camina y hay una pared que mi mano toca... hay un cielo que mi cabeza roza y hay unas caras que mi piel no siente... hay un plato que no alimenta mi boca y hay un vaso del cual no bebo... hay días y noches y camino.

martes, 18 de marzo de 2014

vuelto loco noseasloco ha vuelto

luego de haber estado flotando en un bote de madera por el mar adriático en un naufragio de más de tres meses, volvió. fue algo arriesgado embarcarse en una travesía por el mar adriático, darle la vuelta a la península itálica y finalmente pasear en el mismo bote, remando sin parar por el mar mediterráneo. ya en el atlántico pensé que había estado muchos días en ese plan y que por eso no había escrito nada en mi blog porque mientras navegaba en el bote de madera no podía actualizar mis estados pues mi esmárfon no tenía señal y yo no sabía muy bien acerca de qué escribir. lamentablemente no tengo fotos de ese viaje largo y alucinante, pero les puedo prestar un cable usb para que lo conecten a mi oreja y por ahí pueda salir alguna de las imágenes que tengo grabadas en mi cabeza.
entonces, todo este prolegómeno solamente sirve para avisar a quienes leían o leen mi blog de que noseasloco no se ha vuelto más loco pero que ya ha vuelto a partir de hoy y por ende va a escribir y yo colaboraré sin cesar para que se pueda establecer una conexión amigable entre autor y lector. así, de esta manera, les digo con mucho cariño noseasloco is back.
ya.

lunes, 25 de noviembre de 2013

esta semana

espero que estés bien, que estés espero. bien. yo espero. porque ya veo que esta semana voy a dar unos pasos. lentos y medidos. unos pasos que estén bien dados. voy a darte unos dados y cuando los lances va a salir el seis y el dos. qué bien. te diré que me des este mes por una vez esa palabra que abra lo que espero que no se encuentre cerrado con llave. espero, esperé y ya voy a percibir esta semana el aroma que emana de ese lugar en donde los pasos que daré sean firmes y determinantes. pero que no sean antes, tampoco después, si se puede ahora, entonces pues no lo dejemos para luego porque el juego de dados ya ha sido jugado y no queda más que una hora desde este instante para que venga el día, cada vez menos distante, en el que te sientes en aquella banca de color azulado y desde ese lado de la banca me veas a su lado con los dos dados en la mano. solo esta semana que espero que estés bien porque sé que bien estás y con estas palabras que tengo para decirlas al momento de poner un pie adelante y una mano arriba con la palma abierta y sólo así saber que ya el paso se pasó y todo está bien. esta semana.

viernes, 22 de noviembre de 2013

de día y de noche

me levanté un poco apurado porque el sueño se prolongó y tenía que salir pues me estaban esperando, así que me metí un duchazo veloz, me vestí a la volada y me dispuse a salir. antes de eso ya había visto a la chica rubia sentada al lado de la mesa, medio timorata y sorprendida, pero a la vez segura de lo que iba a hacer con el hombre de la cámara. salí, me subí en el taxi y le dije vamos rápido, debía llegar a mi destino en diez minutos, apenas me había acomodado en el asiento posterior sonó mi celular y era ella que me preguntó si ya estaba llegando y le mentí diciendo que sí, que estaba cerca del punto de encuentro. el taxi corrió, por eso llegué a tiempo. ella me recibió con la sonrisa de siempre, me dio un beso en la mejilla y se puso a hablar de muchas cosas a las que ni les presté atención, porque aún mi mente estaba en las imágenes de la calle y en las sonrisas falsas de aquellas personas que caminaban fuera del lugar al que llegué. 

pasaron los minutos y las horas, no sin antes haber entrado al baño para utilizar el urinario, lo cual me costó cincuenta céntimos. en el instante del retorno, ya no en taxi sino en bus, cuando iba recorriendo la ciudad, pasando por más de cinco distritos, en mi cabeza fluían diversas imágenes, duras y suaves, frías y cálidas, dulces y amargas. pero yo estaba respirando bien, tomando aire y también tomando un sorbo de agua de mi botella de san mateo sin gas que vale un sol cincuenta. parecía que nadie me iba a preguntar nada de nada y que yo iba a continuar pasando el día dedicado a la misma rutina. no fue así, porque el helado de brownie que me comí después de almorzar me brindó una satisfacción de ocho minutos que valieron más que las seis horas y cuarenta y dos minutos previos a ello.

ya de noche, ya cansado, mi tiempo estaba destinado para hacer una sola cosa. pero no la hice, no por desidia sino por una disposición que hubo que acatar. yo sólo debía omitir todo tipo de conducta que me pusiera en riesgo nuevamente, así que deambulé caminando por la vereda ancha de ese lugar al cual recalé esta noche primaveral y calurosa. porque aunque era de noche y si bien la luna estaba bien posicionada en el cielo, no era una noche fría con vientos que calaran. no. el clima estaba templado y yo me había desabotonado tres botones de la camisa y no podía continuar con un botón más, porque no pues.

el celular estaba apagado porque la carga de la batería se gastó completamente. luego de notar ello opté por vagar un poco antes de emprender el retorno y claro, no lo iba a hacer tan fácil y rápidamente, porque sentía la necesidad de quedarme allí, por un momento, inmóvil, aguantando la respiración y listo. opté por subir lentamente las escaleras y cuando me hallé arriba, después de cuarenta y cinco escalones subidos, me detuve, miré a los lados y ya casi todas las luces estaban apagadas. me asomé al balcón y miré hacia abajo. entonces escuché que alguien dijo mi nombre. volteé y le dije hola, sonriendo. ella me dijo que huyamos de ese lugar, a la brevedad posible. entonces eso hicimos. cuando me di cuenta, mis zapatos estaban desamarrados, pero no le di importancia a ello. solo continué la marcha, con felicidad, viendo cómo su cabello se desordenaba, más aun, con el aire.

ya en el taxi, de regreso a mi casa, escuchaba música y pensaba en los cincuenta minutos previos a ese instante, mientras me daba cuenta de que el taxista me hablaba sin percatarse de que yo estaba con los audífonos puestos con volumen alto. no me interesó prestarle atención, pues solo quería atender a los recuerdos que estaban frescos aún en mi cabeza. fueron breves momentos de conversación en los que yo hablé y me oyeron, en los que me hablaron y yo oí. hubo comunicación. y cuando hay comunicación, cuando uno dice y el otro responde, entonces todo está bien. porque de eso se trata todo. lo demás, es frustrante, triste y agrio también. aún el taxi y casi llegando, recordaba que además dentro de esos cincuenta minutos o menos, no solo estuve complacido por la comunicación y el buen trato, sino por el suculento bocado con el que me deleité sentado frente a la mesa, una mesa limpia y simple, similar a la que estaba al lado de la chica rubia sentada, medio timorata y sorprendida, porque el hombre de la cámara ya estaba cerca.

jueves, 14 de noviembre de 2013

"Casi" - Babasónicos




esos casi amigos que tenes casi ayudan a desenterrarte 
se organizan en un casi club absurdo 
inventaron casi infamias que me ubican en leyenda. 
ese casi mundo en que crees casi a punto está de replegarse 
ese casi algo que crees que somos casi estamos por tomar partido equivocado. 
nada me interesa que no sea imposible de lograr, 
será por eso que me fijé en ti 
no supe oír las advertencias que hacían los demás. 
esos casi vicios que tenes casi ayudan a desdibujarte 
en esta acuarela que crees que somos no merita que seamos cita de los sábados. 
nada me interesa que no sea imposible de lograr, 
será por eso que me fijé en ti 
no supe oír las advertencias que hacían los demás.
soy capaz de seguir escuchando frases hechas sin ton ni son 
hice mérito que no se ha notado para estar a tu lado. 
nada me interesa que no sea imposible de lograr, 
será por eso que me fijé en ti 
no supe oír las advertencias que hacían los demás.