domingo, 3 de septiembre de 2006

kevin



en 1994, pocos meses después de que mi perro Toto muriera envenenado por algún salvaje que nunca pude identificar, una tía me regaló un cachorro, una de las crías de su perra. le pregunte que raza era y me dijo: "es un cruce de samoyedo". cuando lo vi todo chiquito y blanquito, vi a un perro bonito. no era samoyedo, era parecido a un samoyedo, pero con su dosis de chusco mas. pero eso no me importó. era un perro macho y bonito e inmediatamente lo empecé a criar. no hay como un perro cuando recién es cachorro... lo máximo. no pueden caminar bien, se tambalean, jaja! bueno, había que ponerle un nombre al perro. y por esa época, en la que yo tenia 18 años y era un chibolo que recien empezaba la universidad, era un asiduo televidente de la serie "the wonder years". kevin arnold, el protagonista era un personaje que causaba tantos sentimientos encontrados, pero lo que se podía decir de inmediato sobre él, es que era un sonso. su caminar, su actitud reflexiva y temerosa... pensé entonces que mi nuevo perro, por parecerse a ese personaje, debía llamarse así. entonces, lo bauticé como kevin. y el perro fue creciendo, y ya no lo podía lornear tanto como antes. todos en mi casa lo llamaban kevin, tal como le puse, pero yo, al poco tiempo, y con el paso de los años lo rebautice como kevín (asi, con un tilde en la letra "i") y eso hacia mas sonoro llamarlo. yo subía a verlo a la azotea y gritaba "KEVIIIINNNN!!!" y el se emocionaba, se ponía a saltar y se echaba patas arriba y volteaba las patas delanteras para que le acariciaran su pechito, y lo disfrutaba mucho, le hacía cosquillas. además siempre se paraba en dos patas para acercarse a ti. en varias oportunidades yo lo cogí de las patas y lo hacía bailar. era bien manso kevín. y bien menso también. solo alguna vez me mordió, me tomo por sorpresa cuando le estaba limpiando el hocico y me mordió en la mano derecha. hasta ahora tengo la cicatriz. recuerdo una de las gracias que más hacía con él: lo hacía subir sus dos patas delanteras sobre el muro de la escalera y le acariciaba la cabeza, le soplaba la nariz (que siempre la tenía húmeda) y el sacaba su gran lengua y se lamía la nariz… yo le soplaba con más intensidad y el lo hacía más rápido. luego le levantaba la nariz para verle sus dientes incisivos (que los tenía chiquitos). puede parecer que era maniático con mi perro, es cierto. y así fue creciendo mi perro. cuando Kevin salía a la calle, le gustaba perseguir a los carros, se iba corriendo y ladraba tratando de alcanzarlos y a mí me daba miedo porque se acercaba a las llantas y lo podía atropellar. sólo una vez lo chancó un carro, le lastimó la pata pero no fue nada grave. otra de las particularidades de Kevin, sobre todo cuando tenía 5 o 6 años, era la de seguirme a donde vaya. cuando me lo encontraba en la calle llegando de la universidad, venía corriendo hacía mi y saltaba. pero lo incómodo era que, a veces, cuando yo me iba a la universidad, Kevin me seguía y no se regresaba a la casa. adonde yo fuera caminando, él también iba. súper fiel era Kevin. yo tenía que regresarlo a la casa y guardarlo para poder irme tranquilo. Kevin era bien miedoso (como su dueño). cuando habían fuegos artificiales, o los clásicos cuetes de navidad y año nuevo, Kevin se alocaba y corría para todos lados, buscando protección. en el 2000 y 2003 llegaron dos nuevos perros a mi casa, y en vez de que Kevin se sintiera celoso, eran los cachorritos, los que le buscaban pelea a Kevin, pero él súper tranquilo ni caso les hacía. y fueron pasando los años, y en Kevin se iban notando. el pelo blanco se le iba cayendo. ya se le había caído por años, pero últimamente se le caían más. hasta que Kevin se enfermó. se puso mal. los ojos y los párpados se le irritaron bien feo. el hocico también. por un lado se le hinchó. se quejaba de dolores y lo vió el veterinario. le dio unas medicinas. pero pasaron unas semanas y mi Kevín se empeoro. el domingo de la semana pasada me senté con él y lo miré, lo ví mal, viejo, cansado, enfermo. él me miraba con una cara de pena, una cara que me decía: “mírame cómo estoy”. ya no reaccionaba a los juegos que yo le hacía. a las justas pudo levantar una de sus patitas. me dolió mucho. el martes, mientras estaba en el trabajo, me avisaron de que Kevin estaba agonizando en mi casa. pedí permiso y salí de la oficina en una. llegue a mi casa, Kevin estaba tendido en el patio de entrada de mi casa. ya estaba con los ojos cerrados, inerte. me agaché a verlo, a tocarlo por última vez. le acaricié la cabeza, le ví los ojos enfermos, medio cerrados. empecé a llorar sin consuelo. mi perro Kevin, luego de acompañarme doce años, murió el martes 29 de agosto. Le cogí la nariz por última vez, ya no la tenía húmeda. estaba seca, para siempre. chau Kevinnnnn!

2 comentarios:

Guille, da maus dijo...

Kevin fue testigo del nacimiento, ascenso y caida de "KZ". Lo acaba de mencionar en un post mio.

Herr Hauptmann dijo...

Muy conmovedor, especialmente cuando yo también he visto partir a muchos de los perros que alegraron mi casa. Tu conociste a varios de ellos, entre los cuales estaba el famoso "Rambo".