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lunes, 18 de febrero de 2013

reflexiones de madrugada

la impaciencia es una condición y una característica también... además, es una canción de gilberto santa rosa, una salsa romántica de los noventas...impaciente me encuentro hasta para estar tranquilo y de madrugada como ahora es que reflexiono y pienso mucho más que antes en todo lo que me pasa, me pasó y me va a pasar. siento que me escuchan, sé que me comprenden, pero no es suficiente con todo eso. porque la impaciencia y la ansiedad están presentes... ahora que me analizo y oigo lo que sé que es cierto pero no me agrada mucho oir (aunque a veces sí), soy más consciente aún de mis errores y mis propios "dramas". quiero poder superarlos, de eso se trata esto, de que la impaciencia y la inquietud puedan ser controladas, dentro de todo ese descontrol que de pronto se apodera de mi rutina. es complicado sobrellevar esto pues nada es igual, todo pasa y me muero de calor. tomo agua, sudo y me seco, me canso y me levanto, me despierto y veo la tele apagada y al lado veo la bici estacionada y a la espera de que simplemente la saque a la calle y empiece a pedalear sin parar, algo que tanto me gusta hacer en estos últimos tiempos, atravesando mil distritos, en veredas y pistas, esquivando, frenando y puteando a taxistas o peatones distraídos y claro, con los oídos tapados por el audífono que solo sabe de salsa a volumen máximo. cuando digo todo pasa creo que es figurado, mucho está ahí adentro sin pasar, sin dejar de estar, está todo y pienso todo... ya ahora, cerca a las tres aeme, sin sueño y con algo de hambre como pretzels y creo que me debo dormir, como siempre, con el radio prendido en sleep y con la luz apagada, a ver si estas pocas horas de sueño me relajan un poco y me apagan esta máquina de pensamiento que es el cerebro... "impaciencia basta ya, tú sabes que vendrá..."



(si tuviera una camisa como la de gilberto santa rosa en este vídeo, todo estaría mejor)

lunes, 16 de noviembre de 2009

solazo

no siempre me solazo un domingo. miro por la ventana y veo que hace un solazo. entonces, pongo la música a todo volumen y me solazo en mi casa, solazo.

solazo, solace, hace sol, mucho calor, fuerte. me voy a solazar y me voy a asar con este sol. vuelvo a mirar por la ventana y hace un solísimo. y miro al cielo, apenas puedo ver el sol, solísimo él, brillando impetuoso.

solísimo, hicimos sol. soles. hicimos como cien soles en la venta de ayer. sol hicimos. solsazo.

veo el solazo y me aso con el sol. veo el solsazo y me solazo. cuando hace un solcito sito en el sol, no hay más calor que ese. te cito a ver el sol, aunque sea un solcito. un tecito con vista al mar y vista al sol.

sale el sol o sales al sol. el sol es. los soles son. en todo el mundo el sol está. pero soles no salen. de sol a sol quizás sí. salen los soles uno por uno o en bloque, varios soles salen del bolsillo, salen de la caja.

que salga el sol pero que no sean tantos soles, sino no me solazo ni me solísimo.

viernes, 18 de enero de 2008

doble manga, doble tela

Doble manga. Doble tela. Te pones dos pedazos de tela sobre los brazos, sobre la espalda, encima del cuello y los hombros. Tienes que ponerte los calcetines y amarrarte los zapatos. Todo bien cerrado, ajustado, aprisionado. Para que tus poros no se puedan ventilar. Ahora, entonces, ya así, recibes la fuerza del calor, el aumento de la temperatura recae sobre tus mangas, tus telas. Qué bien te puedes sentir en ese momento en el que todo tu cuerpo está caliente y de pronto las mangas, las telas, todo ese material que cubre tu piel se empieza a pegar, gracias a la humedad y al derroche de sudor incesante que te hace tan feliz, que te produce tanto placer. Cero ventilación, la temperatura no desciende y tu cuerpo sigue caminando, avanzando y moviéndose. No hay manera de que saques tu piel a la luz, que liberes a tus poros de su reclusión, recibes solamente un aire superficial, que apenas ingresa a través de las duras y resistentes mangas y telas. Quisieras poder sacar todo al aire, tenerlo todo al aire, vivir así, pensar así y decir que no soportas, que no puedes más, que necesitas libertad, que tu piel llora, sufre, implora, reclama, reniega, padece y soporta el aprisionamiento. Voy a soltarme todo lo que me ajusta y voy a extinguir todo aquello que me genera una sensación cálida en la epidermis, un roce y cobijo forzado de las telas que junto con las mangas dominan y gobiernan sobre el imperio de mi piel, sometiendo a mi cuerpo y a mi necesidad de obtener la frescura y la comodidad negadas. Doble manga. Doble tela. Déjenme sólo por favor, que quiero estar calato.

martes, 8 de enero de 2008

el calor y el sueño

Hoy me desperté con calor y seguía en mi sueño. Y en mi sueño todo dependía de mí. Todo lo que debía pasar. Todos los planes a realizar. Todo dependía de mi voluntad, de mi decisión y de mi compromiso. La responsabilidad era y es mía. Cuando la producción de los hechos depende de ti, cuando te miran a ti buscando la respuesta, cuando te señalan como el responsable, te da calor. Es por eso, entiendo yo, que me desperté con calor y que justamente la responsabilidad coincide con el verano y la temperatura que se incrementa. Esta estación del año, tan celebrada, no viene con el sinónimo de vacaciones ni de diversión que tuvo hace años para mí, cuando estaba en el colegio. Para mí, ahora, en estos meses, sólo hace calor y por ello todo depende de mí. Me pondré polos de manga corta, shorts y sandalias para afrontar la realidad veraniega.