lunes, 7 de enero de 2008

el cuarto de verano

Que pasaría si mi cuarto fuera el centro de atracción en el verano. Si para acceder a él se cobrara peaje, parqueo y entrada. Si la gente dijera, si se llamaran por teléfono para planear ir “al cuarto de juan pablo”. Que tal si la temporada de verano se iniciara cuando yo abro la puerta un día por la mañana recontra soleado y todos quieren entrar a mi cuarto. Y vienen con sus chelas, sus toallas y su bronceador. Pasen pasen. No sé que ocurriría si de pronto la policía de tránsito hace más ligero el tráfico de autos hacia mi casa. Y si todos quieren entrar y luego hacer un condominio exclusivo, una casa, un club house, piscinas y canchas de tenis. Una invasión al “cuarto de juan pablo”. Por el verano. Y yo quizás me aprovecharía de eso para cobrar y para hacer todo más caro durante estos tres meses. Y me enriquecería solo con la condición de dejarlos pasar a mi cuarto para “veranear”. Pero acá en mi cuarto, no hay arena ni mar. Y el espacio no es muy amplio, por si acaso les digo. No voy a poder descansar con tanta gente acá metida. Con tantos veraneantes, me va a costar trabajo hacerme de un espacio. El verano recién comienza para mi. Y todo lo que tenga relación con el verano y sus derivados será importante. Suena. Vale. Es. Pone. Pero no lo podria soportar. Qué alegría, ha llegado el verano y me invade.